5.12.10

54

Los primeros recuerdos que tengo de mi infancia son contigo. Enseñándome a ir en bicicleta los domingos por la mañana, al lado de la casa de Mislata. O posando para uno de los 6 trillones de fotos que debo tener de cuando era niña. O celebrando cualquier tontería con aceitunas y coca-cola sin cafeína (y algún traguito de cerveza, que me encantaba ya a los 2 años!).
Durante mis 29 años siempre, siempre, siempre has estado ahí. Siempre me has enseñado lo mejor que has sabido. Siempre has intentado que aprendiera, aun cuando yo no entendía porqué tenía que aprender esto o aquello.
Recuerdo cuando me insistías en que debía aprender a manejarme con ordenadores, "porque eso es el futuro, hija". Y teníamos uno en casa que debía ir a pedales, en el que había que meter una cinta de cassette para que funcionara. Y recuerdo cuando me quitaste de la cabeza el ballet (nunca te lo agradeceré bastante), para convencerme de que era mejor que gastara mis horas extraescolares en hacer mecanografía. O en aprender inglés.
Recuerdo con especial cariño, o añoranza, la primera mini-cadena con lector de compact-disc que me regalasteis para navidades, y como al día siguiente apareciste con un CD de Mecano (el Ai-Dalai!) y uno de Antonio Flores. Creo que los rayé de tanto escucharlos...
Mi memoria está llena de discusiones contigo, de momentos en los que yo te intentaba quitar la razón y en los que tú siempre salías con aquéllo de "esta es mi casa...". Quizá no está muy bien visto ahora (y qué demonios, entonces tampoco), pero ha sido lo que me ha educado, lo que me ha hecho tal como soy ahora. Tus constantes batallas para que fuera responsable con mis cosas, para que hiciera los deberes, para que llegara puntual a los sitios, para que no me echara a perder por el mal camino...
Entonces no me daba cuenta, evidentemente. Como buena adolescente tenía que plantarle cara a la autoridad para formar mis propias ideas. Ésas que ahora sé defender ante ti, porque siempre me dejaste que me expresara sin miedo, aunque me cayera alguna galleta, todo sea dicho de paso... Siempre te he respetado, aunque a veces pensaba que no podía tener un padre peor!!. Has sido exigente e inflexible cuando las circunstancias han requerido que lo fueras, y cariñoso y cercano cuando no te dabas cuenta.
Admiro la forma en que aún hoy eres capaz de mirar a mamá y decirle que la quieres. Cómo lo primero que haces al llegar a casa, antes de quitarte la chaqueta, es ir hacia ella y darle un beso. Cómo le das la razón por no discutir, porque como alguna vez se te ha escapado, no ves sentido a discutir con la persona a la que quieres.
Agradezco de una manera que no te puedes hacer idea la libertad que siempre me has dado para ser yo, aunque haya habido momentos en los que ni yo misma me soportaba, aceptando mis decisiones con mayor o menor agrado, pero siempre respetándolas.
Cuando "salí del armario" y me preguntaste aquello de "Hija, tú eres feliz?", "Sí, papá". "Pues entonces, yo también", me demostraste una vez más que, aunque haya habido muchíiiisimas ocasiones en las que no nos hemos entendido, vas a estar ahí para apoyarme y ayudarme en lo que necesite.

Gracias, por todo. Por enseñarme a ser quien soy. Por enseñarme lo que no quiero ser. Por mostrarme el camino correcto, aunque a veces yo no supiera verlo. Por mantenerte firme en tus decisiones, aunque a veces fueran un desacato para mis cortas entendederas de adolescente. Por ser el padre más llorón sobre la faz de la tierra. Por ser el más guapo del mundo (con el permiso del resto de las hijas y padres mundiales).

Te quiero, aunque no te lo diga nunca.

FELICIDADES.

1 comentaron que...:

Jevi dijo...

me ha encantado, solo le veo un defecto,y es que tu padre no lo va a leer! (por algo lo escribes aqui y no en un folio para darselo en mano jeje).
Es increible como pasa el tiempo, sobretodo cuando leyéndote me he dado cuenta de que yo he oido de tu boca, esa adolescencia que has descrito y me parecían igual de injustas como a tí las frases como "mientras estes en mi casa..." (cuando me den el manual de madre miraré a ver si viene ahí, porque no es normal que todos digan lo mismo).

Pues nada mari, tontin tontando casi con 30 años, ahora a mi me gusta recordar aquello y por un momento incluso me gustaría revivirlo.

Un beso!

 
Copyright © Far, far away...
Blogger Theme by BloggerThemes | Theme designed by Jakothan Sponsored by Internet Entrepreneur