1.7.10

Pues aquí estamos de nuevo... Que me había quedado sin conexión!!!

En fin, en este "regreso" he de decir que estoy "rara". No sé cómo explicarlo.
Por un lado, me siento bien. Estoy sola, y estoy bien así. Hago lo que quiero, cómo, cuándo y donde quiero. Quedo, salgo, entro, me río... Pero por otra parte, no puedo dejar de pensar en que, si ahora conociera a alguien... ¿Sería muy pronto? No hay otra persona, que no cunda el pánico. Sólo me pregunto que si sería demasiado precipitado si ahora empezara a sentir algo por alguien. Por una parte, NO necesito estar con nadie, pero una parte de mí quiere volver a confiar en el amor... A esa parte de mí le gustaría conocer a alguien con quien compartir el día a día, a quien contarle mis cosas (no todas, que ya voy aprendiendo), y sobre todo, alguien en quien confiar de nuevo. PEEEERO ya he dicho que esa persona no existe (aún), así que esa parte de mí tendrá que aguantarse con lo que hay: Yo misma y un gato; y el gato muy listo no es, y además no entiende nada de lo que le digo.

Y por otra parte, también estoy contenta, por decirlo de alguna manera. Cada vez estoy más contenta. Sí, creo que esa es la palabra. Tanto por cómo me voy sintiendo, como por lo que voy viendo a mi alrededor. Es raro. Sí, esa palabra también es. Menos mal que mi psicóloga me está ayudando muchíiiisimo. Me ha "obligado" a hacer ejercicios de "introspección" que nunca me había planteado. Estoy pensando mucho más en cómo soy yo. No en lo que quiero ser, o en lo que quieran los demás que sea. Por ejemplo, ahora sé que SOY una persona nerviosa (pese haber escuchado alguna vez aquello de tú no tienes sangre en las venas). Y los nervios llegó un momento en el que me acostumbré a vivir con ellos. Y yo misma me consideraba tranquilota y todo. Y cuando me veía en una situación en la que tenía miedo (llamémosle discusión, o entrevista de trabajo o examen), y eso provoca nervios, me ponía vacilona, chula, cínica... Yo no soy así. Soy medio tontaina, en el buen sentido de la palabra. No me gusta herir a otros. No me gusta ver llorar a nadie. No me gustan los cinismos... Ser irónica, sí, eso sí, pero no cínica. También ha llegado un momento en que los nervios se transforman en ataques de ansiedad, contracturas en la espalda, sensación de pérdida de control.... Y todo, por no saber como afrontar una situación difícil o poco agradable... El otro día, pensando en cómo le describiría a alguien que (hipotéticamente) no tuviera ni puñetera idea de en qué consiste ir al psicólogo, la sensación que tengo cuando salgo de la consulta, llegué a la conclusión de que sería algo así: "Durante toda tu vida, cuando no sabes manejar tus propios nervios, cada vez que tienes un problema, cavas un poco en el suelo; ¿que tienes un contratiempo?, das otro palazo y agrandas el agujero. Tienes un algo que te asusta y preocupa, y cavas un poco más. Y a base de cavar, y cavar y cavar, llega un momento en el que no te has dado cuenta y te has quedado dentro de tu propio hoyo y no sabes cómo salir de él. Y tu psicólogo/a asoma la cabeza desde arriba, y te lanza un tablero y un martillo. No te dice nada más. Tú tienes que ser quien averigüe que ese martillo debe golpear el tablero y construir un escalón. Y te va dando más y más tablones (dependiendo de lo profundo que te hayas cavado el hoyo). Y tú tienes que ir creando esa escalera. Y tienes que perder el miedo a hacerlo. Y tienes que perder el miedo a darte un golpe en el dedo con el martillo. Puede pasar, pero no es obligatorio. Y tienes que perder el miedo a subir escalón a escalón. Y, sobretodo, tienes que perder el miedo a asomar la cabeza una vez llegas a lo más alto". Porque sí, eso es lo que caga patas abajo: Sacar la cabeza del hoyo en el que llevas metido 29 años, en mi caso. A lo mejor es un símil de mierda, pero la sensación que tengo es parecida a ésa. Me está ayudando a hacer una escalera para que, si caigo otra vez al hoyo (aunque realmente espero que NO), ya tenga los escalones puestos y sepa yo sola salir adelante. Así que ahí estoy, unos pocos escalones más arriba, y viendo poco a poco acercarse el final del hoyo.
A ver qué tal se está ahí fuera...

1 comentaron que...:

Bliss dijo...

Me encanta la metáfora del hoyo y la escalera. Sí, es tal y como te sientes y sí, la escalera sigue ahí siempre que caes para volver a subir por ella cuando tropiezas y caes un par de escalones abajo <3

 
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